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La noche es nuestra

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El título de esta película “La noche es nuestra” (“We own the night”, 2007) era el lema que llevaban cosido en su uniforme los policías de la ciudad de New York durante los años 80. Me imagino que las razones de este lema eran para subir la moral de los agentes en una época en la que  cada día eran abatidos dos policías  en dicha ciudad. Así el director norteamericano James Gray nos cuenta la historia de una familia de policias de Brooklyn en 1988 en pleno apogeo del  consumo y  tráfico de drogas.

Esta familia esta compuesta por Burt Grussinsky (Robert Duvall), jefe de policía recién retirado, el cual tiene dos hijos totalmente diferentes. El mayor, Joseph (Mark Wahlberg) ha seguido los pasos de su padre y es capitán en la misma comisaría que su padre había dirigido. El pequeño, Bobby (Joaquim Phoenix)  regenta un local de ocio nocturno que suele ser visitado por traficantes de drogas, por lo que Bobby utiliza el apellido de su madre, para que no lo relacionen con su familia de policías de los que reniega, mientras él disfruta de la vida consumiendo drogas ocasionalmente y saliendo con su bella novia Amada (Eva Mendes). Un día, Joseph le pide a su hermano pequeño que les ayude a detener a Vadim Nezhirski (Alex Veadov) un conocido narcotraficante, sobrino del dueño del local que dirige Bobby y sospechoso de haber disparado a varios policías. En ese momento Bobby se enfrentará al dilema de tener que elegir entre su familia y sus jefes.We_Own_the_Night2

La historia está realizada por el director James Gray y a pesar de tener un final un poco “especial”, a mi me parece que se trata de un muy buen guión,el cual se apoya en unos grandes actores, una dirección brillante y una ambientación realmente oscura. Como curiosidad creo imprescindible comentar que la familia protagonista es el reverso de la familia protagonista de una de las mejores películas de todos los tiempos; estoy hablando de “El padrino” (“The godfather” Francis Ford Coppola, 1972). Así, en la película de Coppola, nos contaban la historia de una familia de mafiosos en la cual el hijo pequeño trataba de apartarse de las actividades ilegales de su familia, pero una serie de circunstancias le obligan no sólo a participar, si no que posteriormente se pone al mando de la familia. En este caso, es lo mismo pero traspasando las actividades de la familia al otro lado de la ley y reflejando una situación criminal más actual que la que nos mostraban en “El padrino”.

El trabajo actoral de Joaquin Phoenix es realmente sobresaliente, como suele ser habitual en él, transmitiendo las tremendas dudas que le asaltan al protagonista a lo largo de la historia. A su lado, tanto Robert Duvall como Mark Whalberg cumplen su cometido perfectamente encarnando respectivamente al padre y hermano de Bobby. También es resaltable la labor de Alex Veadov como el malo de la película, mostrándonos a un personaje realmente inquietante.

Respecto a la labor de James Gray como director, éste empezó a confirmar en esta película lo que ya había empezado a mostrar en sus primeros trabajos y que confirmaría en la que es su última película hasta la fecha, la maravillosa “Two lovers”. Gray es uno de los pocos directores estadounidenses de la nueva generación que demuestra un estilo propio en sus películas y no se dedica únicamente a copiar de los clásicos. Así, en esta cinta del género negro se siente algo diferente, con un estilo mezcla de modernidad y clasicismo dentro del género negro que nos recuerda a películas como “Serpico” (1973, Sidney Lumet).we-own-the-night-photo

Gray consigue además una ambientación muy oscura durante toda la cinta, una negra sombra se cierne sobre los protagonistas desde el principio,  presagiando el drama que estalla a mitad de película y como la vida del protagonista pasa de ser una fiesta continua a una vida que está continuamente pendiente de un hilo. A esto también contribuye el realismo de las escenas policiales, con unos decorados excelentes y muy realistas.

La música que acompaña a las imágenes que vemos en la pantalla fue compuesta por Wojciech Kilar. Se trata de una obra sombría, que nos va anticipando el drama que está a punto de ocurrir. Sin embargo, esta composición hecha para la película contrasta con las canciones que aparecen en las escenas del local que regenta Bobby, o en la fiesta de los policías, en donde se escuchan piezas de gente como Blondie, David Bowie, The Clash, Louis Prima, The Specials o Tito Puente.we_own_the_night_movie_image_mark_wahlberg_and_robert_duval

De todas formas, si hay algo que me llamó la atención cuando vi esta película en el cine en 2007, fue la existencia de dos escenas realmente colosales que me dejaron pegado a la butaca pidiendo más. La primera de ellas es la persecución de coches bajo la lluvia, la cual en mi modesta opinión es una de las mejores persecuciones motorizadas de la historia del cine. La otra escena realmente impactante es aquella en la que Bobby, ya colaborando con la policía, se introduce en el edifico en el que el traficante elabora las drogas portando un micrófono. En esta escena, se puede sentir la tensión de una forma pocas veces lograda en la historia del cine norteamericano.

En cuanto al mercado doméstico, se puede encontrar esta película tanto en formato DVD como en Blu-Ray. La edición en DVD contiene como extra un “como se hizo”, mientras que la edición en Blu-Ray viene pelada de extras, pero tiene una calidad de imagen sobresaliente.

Para acabar, sólamente me queda decir que, en mi opinión, se trata de la mejor película de cine negro rodada en este siglo XXI, una obra con un estilo muy definido y que merecería un mejor trato por la gente que se dedica a criticar películas por internet sin tener mucho conocimiento de lo que está hablando.

Gabriel Menéndez Piñera

 

 

 

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