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El doctor Frankenstein

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Si hay una imagen mítica en la historia del cine de terror  es la del actor Boris Karloff, caracterizado como la criatura creada por el doctor Frankenstein, en esta maravillosa película. Han pasado más de ochenta años desde que en 1931, el director británico James Whale junto con el maquillador Jack Pierce y el propio Karloff creasen uno de los iconos culturales del siglo XX, sin embargo su visionado hoy día sigue siendo un disfrute para los sentidos. Así esta película, junto al Drácula de Tod Browning realizada en ese mismo año, craron  los potentes cimientos a partir de los cuales se forjó un género muy particular: el cine cásico de terror de la Universal.

La historia es por todos conocida: El doctor Henry Frankenstein (Colin Clive) está obsesionado con crear un ser humano a partir de trozos de diferentes cadáveres. En esta labor tiene la ayuda de Fritz (Dwight Frye) un jorobado que comete un error fatal a la hora de robar el cerebro que va  a ser incrustado en el cuerpo de la criatura, ya que el cerebro que sustrae es el de un peligroso criminal, en vez del de una persona normal. Mientras tanto, Elizabeth (Mae Clarke) la prometida de Henry está preocupada por las repetidas ausencias de éste, por lo que busca la ayuda del doctor Waldman (Edward Van Sloan) un antiguo profesor de Henry. Finalmente, consiguen insuflar vida al amasijo de carne interpretado por Boris Karloff, pero éste no responde como esperaba el doctor Frankenstein, reaccionando de forma violenta a las provocaciones de Fritz y escapándose del control de su creador.

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Esta historia fue fruto de una gran cantidad de cerebros, el guión fue escrito entre John L. Balderston, Francis Edward Faragoh y Garrett Fort. Este estaba basado en la novela “Frankenstein o el moderno Prometeo” de Mary Wollstonecraft Shelley y en la obra de teatro “Frankenstein: an adventure in the macabre” de Peggy Webling. La adaptación hecha para la pantalla está llena de virtudes aunque contiene alguna que otra laguna, la más destacada de estas últimas es la escena en que el monstruo llega al pueblo, lo cruza sin que nadie lo vea  y “casualmente” entra justo en la casa del doctor Frankenstein.Frankenstein_monster_Boris_Karloff

De todo el reparto lo que más destaca, sin ninguna duda, es la actuación de Boris Karloff como el monstruo creado por Frankenstein. Karloff era un actor hasta entonces desconocido, a pesar de haber participado en más de ochenta películas como extra o secundario, antes de afrontar el que era su mayor reto hasta la fecha. Sin embargo no era Karloff el actor que había pensado la Universal en un principio para este papel, ya que aprovechando el éxito de “Dracula” (“Drácula” Tod Browning 1931) y de su actor principal Bela Lugosi, creyeron que éste era el candidato idóneo para recrear a la criatura, llegando a realizar una prueba con maquillaje. Hay muchas historias sobre por qué finalmente Bela Lugosi no hizo el papel. La más extendida cuenta que fue el propio actor el que rechazó el papel por dos razones: la incomodidad del maquillaje, que además ocultaba sus facciones, y el tratarse de un personaje que no decía una sóla palabra, limitándose a emitir gruñidos. Descartado Lugosi, también fue rechazado el primer director pensado para el proyecto, Robert Florey. Ambos fueron compensados con otro proyecto en el que trabajaron juntos al año siguiente: “El doble asesinato de la calle Morgue” (“Murders in the rue Morgue”, 1932).

Siendo ya James Whale el director asignado a la futura película, cuenta la leyenda que vio un día a Boris Karloff en la cantina del estudio e inmediatamente le ofreció hacer una prueba, maravillado por la estructura osea de su cabeza. Esta, coincidía casi en su totalidad con los bocetos que había realizado Whale en su búsqueda de una imagen del monstruo. Karloff aceptó la oferta y en ese momento su vida y la historia del cine de terror cambiaron para siempre.transformed

Junto con Whale y Karloff el otro responsable de esta obra maestra es el maquillador de la Universal, el gran Jack Pierce. Este ha creado innumerables maquillajes de mosntruos, además del de Frankenstein, como “La momia” (“The mummy” 1932, Karl Freund) y “El hombre lobo” (“The wolf man” 1941,George Wagner) y todos ellos se han convertido en iconos culturales durante el siglo pasado. De todas formas éste fue sin duda su mejor trabajo, a partir de materiales que hoy consideraríamos tremendamente rudimentarios como el algodón y el colodión.

La excelente  labor de Pierce se convirtió en una pequeña tortura para Karloff. Este tenía todos los días de rodaje que estar desde las 6.00 hasta las 12.00 de la mañana dejándose maquillar por Pierce, más media hora a continuación para colocar los rellenos que ayudaban a su caracterización (Karloff era muy delgado). A continuación rodaban de 12.30 a 13.30, parando posteriormente media hora para comer (con todo el maquillaje puesto). Por la tarde rodaban de 14-00 a 19.00 horas y al acabar tardaban más de una hora en quitarle el maquillaje. Con el disfraz completo el actor medía doscientosdiez centimetros y pesaba veinticinco kilos más.

Nos queda por hablar del otro gran responsable del tremendo éxito de esta película su director, el británico James Whale, el cual puso mucho de sus propias experiencias en ésta y en otras de sus películas. Especialmente destaca en su obra el personaje del desplazado (en este caso el monstruo y el mismo Henry Frankenstein), el que se siente diferente a los demás o no quiere tragar con determinadas convenciones sociales. Basta con decir que James Whale era homosexual para comprender su  predilección por este tipo de personajes. Además Whale hace patente su admiración por el cine expresionista alemán en esta obra en especial, de varias formas que me dispongo a explicar.

En cuanto a las imágenes (cuya fotografía es obra de Arthur Edeson) se nota claramente la influencia de películas expresionistas como “El Golem” (“Der Golem, wie er in die Welt kam 1920, Paul Wegener)“Metrópolis” (1927, Fritz Lang) especialmente en la estilización de los decorados, cuya verticalidad llega al extremo, sobre todo el famoso laboratorio de Frankenstein, todo un icono en sí mismo y copiado posteriormente en infinidad de ocasiones. Respecto a la historia, se puede interpretar facilmente que el monstruo es un reflejo del incosnciente y de los instintos de Henry que quiere escapar de las convenciones sociales (su boda con Elizabeth). Este concepto del doble es una constante en el cine expresionista alemán apareciendo temáticamente en infinidad de títulos de este periodo del cine alemán. Así mismo, la temática de un super ser creado y controlado por otra persona nos lleva a la obra cumbre del expresionismo alemán “El gabinete del doctor Caligari” (“Das kabinett des Dr. Caligari” 1920, Robert Wienne).

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Aunque vista hoy día la película no da mucho miedo, en su momento se consideró terrorífica. Por ejemplo, en la primera escena de la película en el cementerio en la que  Henry y Fritz desentierran un cadaver y posteriormente descuelgan el cuerpo de un delincuente ahorcado se trató de la primera vez en el cine norteamericano en la que aparecía un cadaver en la pantalla. Por otra parte, la sóla visión de Karloff caracterizado como el monstruo bastaba en aquella época para aterrorizar a la platea.

 La autocensura obligó a censurar dos escenas; la más famosa es aquella en la que el monstruo tira al agua a la niña María pensando que, igual que las flores, ella también va a flotar. La otra escena censurada fue la de la creación del monstruo, en el momento en que Henry extasiado ante la visión de su criatura moviéndose exclama “Ahora se lo que se siente al ser Dios”. Esta frase fue demasiado para la censura y fue eliminada cortándose ese pequeño extracto de película.

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A pesar de lo que cree la mayoría de la gente, no fue ésta la primera versión cinematográfica de la obra literaria de Mary Shelley. Hubo otras tres versiones mudas, de las cuales solo se conserva la primera de ellas “Frankenstein” (1910, James Searle Dawley), la cual se puede conseguir en DVD (ver foto). Las otras dos fueron: “Life without soul” (1915, Joseph W. Smiley) la cual se encuentra desaparecida y la italiana “Il mostro di Frankenstein” (1920, Eugenio Testa) de la que no hay noticias de su existencia física.

En cuanto a las secuelas, esta gran película tuvo su continuación cuatro años después con “La novia de Frankestein” (“Bride of Frankenstein” 1935, James Whale), la cual es todavía mejor que ésta de la que estamos hablando, siendo considerada la obra cumbre del cine de terror. Sin embargo, de esta secuela hablaré en otro momento ya que merece un análisis individual exhaustivo. Posteriormente la Universal realizaría unas cuantas secuelas más, cada vez de menor interés y presupuesto y han sido incontables las diferentes versiones de esta obra  que han sido realizadas a lo largo del siglo XX.

Podría seguir muchos más párrafos hablando de este hito cultural y cinematográfico, pero no quiero alargarme demasiado. Tan sólo me queda decir que se puede encontrar en formato doméstico tanto en DVD como en Blu-ray. Siendo la edición en Blu-ray una auténtica maravilla, ya que aparte de la excelente  calidad de la imagen que presenta, para una película de 1931, incluye una gran cantidad de documentales, uno sobre la película, otro sobre Boris karloff y otro sobre todo el cine de terror de la Universal.

 Gabriel Menéndez Piñera

 

Un comentario de El doctor Frankenstein

  • Rodrigo  dice:

    Technology and its invasion into moedrn life is one of the themes in the book Frankenstein. To think that over 100 years ago there was no phone, no computer, no internet, and no video games, nothing like what is available in 2010.

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