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Amor y letras

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Tienes treintaycinco años, tu trabajo te aburre y tu novia te acaba de dejar, la vida real es una porquería. De repente te invitan a pasar el fin de semana en la Universidad donde cursaste tus estudios y donde fuiste tremendamente feliz. Allí, conoces a una joven estudiante que te encandila, pero a la que le sacas más de quince años. Resultado: tu mundo se viene abajo.

Esta es la premisa argumental del último film del actor-director Josh Radnor que se titula “Amor y letras” (“Liberal arts”, 2012), en el cual se nos plantean cuestiones como la dificultad de encontrar a la persona adecuada en el momento adecuado, el difícil paso de la vida de estudiante al mundo laboral y de las oportunidades perdidas.Amor-y-letras-portada-copia-420x225

Asi, Jesse (Josh Radnor), lector empedernido es invitado a la cena de jubilación de su profesor favorito (Richard Jenkins) en su antigua universidad. Allí conoce a Zibby (Elizabeth Olsen), estudiante de diecinueve años que, con su vitalidad y afán de conocimiento, despierta en Jesse sentimientos que hacía tiempo que no experimentaba. Sin embargo, la diferencia de edad entre ambos será el principal obstáculo que tendrán que afrontar en aras de culminar el cariño que sienten el uno por el otro.

El principal valor de esta obra es la joven actriz principal, Elizabeth Olsen, que aporta grandes dosis de frescura, y naturalidad a su personaje sin dejar de mostrar una personalidad fuerte y con las ideas muy claras respecto a lo que quiere, aun siendo tan joven. Esto último contrasta con el personaje de Jesse, el cual a pesar de su edad, no tiene nada claro que hacer con su vida. También destaca la actuación del siempre solvente Richard Jenkins, como profesor universitario a punto de jubilarse y que sin embargo se sigue mostrando rebelde respecto a según que cosas.758499

Sin embargo el principal responsable de la película es Josh Radnor, ya que aparte de actuar y dirigir, ejerce de guionista y productor. Me encanta que haya gente como este hombre que, viniendo de la televisión (es el actor principal de la popular serie “Como conocí a vuestra madre”) y habiendo ganado un buen dinero gracias a ello, no se conforma con seguir estancado en lo seguro y se “arriesga” creando sus propias obras cinematográficas, aún siendo películas de un género bastante seguro en cuanto a rentabilidad, como son las comedias románticas.

Pero el intento en esta ocasión se queda en eso, en un intento, la película no cuaja en ningún momento. Hay algún momento gracioso y algunos diálogos inteligentes, pero nada más. No aporta nada nuevo y se nota demasiado la influencia de dos grandes obras maestras del cine. Por un lado la premisa argumental recuerda demasiado a “Fresas salvajes” (“Smulltronstället” 1957, Ingmar Bergman) sin por supuesto profundizar tanto en las cuestiones morales como hizo el maestro sueco en su momento. Por otro lado la relación entre los dos protagonistas nos trae a la cabeza una de las historias de la genial película de Woody Allen “Maridos y mujeres” (“Husbands and wives, 1992), precisamente la que protagonizaba el propio Allen, que como profesor universitario, se enamora de una de sus alumnas (Juliette Lewis).

Esta es la segunda película como director de Josh Radnor, su anterior obra “HappyThanYouMorePlease” (2010) tenía los mismos aciertos y defectos que “Amor y letras”. Los aciertos son un ambiente cultural, unos personajes inquietos y complejos, una búsqueda de respuestas complejas. Los defectos son falta de gracia en el desarrollo argumental, ausencia de carisma en el personaje principal y una cierta sensación de que todo está calculado para que la película pueda gustar al mayor número de personas posibles dentro de las limitaciones de audiencia que tienen las películas independientes.

Hay un aspecto que llega a resultar ridículo, como dije antes el personaje principal es una persona culta, con carrera universitaria y que se pasa el día leyendo libros. Pues resulta que es Zibby la que le enseña a disfrutar de la música clásica que Jesse desconocía por completo. Y no estamos hablando de Moussorgski ni de Rachmaninov, si no de Mozart o Beethoven, en fin, de la “cultura americana” se  puede esperar cualquier cosa.

En definitiva, estoy seguro que Josh Radnor nos obsequiará  algún día una gran película, pero por desgracia ese día aún no ha llegado. Sin embargo no perdemos la esperanza en que este joven director nos sorprenda en un futuro con algo más que con una comedia romántica que nos haga pasar un rato agradable.

Gabriel Menéndez Piñera

 

 

 

 

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