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Recuerdo de una noche

Recuerdo de una noche

Recuerdo de una noche

Nada mejor en estas fechas señaladas que ver una película clásica que te recuerde momentos de tu niñez. Si además la temática de la cinta es navideña, para que queremos más. Por ello, voy a comentar en esta ocasión una película que cumple estos dos requisitos, pero que será difícil que recordéis haberla visto porque se trata de una película que no se estrenó en su día en España y que rara vez la han puesto por televisión. La película en cuestión se llama “Recuerdo de una noche” (“Remember the night, 1940), dirigida por Mitchell Leisen e interpretada, en sus principales papeles, por Barbara Stanwyck y Fred MacMurray.
Empezaré comentando que se trata de una película navideña, pero a su manera, ya que se alternan en la historia los momentos cómicos, los románticos y los dramáticos, siendo tratados todos ellos con mucha frescura y espontaneidad.
Recuerdo de una nocheLa historia es la siguiente: Lee Lander (Barbara Stanwyck) es una ladrona de joyas que ha sido pillada con las manos en la masa en su último robo. Por ello es llevada a juicio frente al fiscal Jack Sargent (Fred McMurray), el cual, viendo como el abogado defensor está llevando al jurado a su terreno con una rocambolesca hipótesis, solicita un aplazamiento del juicio hasta después de las fiestas navideñas. Dicho aplazamiento es aceptado por le juez, lo que sin embargo ocasiona que Lee sea encarcelada hasta que se reanude la vista ya que no tiene dinero para pagar la fianza. Este hecho hace que el joven fiscal sienta remordimientos por lo que él mismo paga la fianza de Lee, la cual no tiene con quien pasar las navidades llevando ésto a que finalmente dos semidesconocidos emprendan juntos un viaje desde Nueva York hasta Indiana para pasar juntos las vacaciones en el hogar de la madre del fiscal.
El trabajo de la pareja protagonista es una de las claves que hacen que esta película me parezca tan sensacional, sobre todo hay que destacar que la química que desprenden cuando están juntos en la pantalla es realmente sensacional, conectando ambos personajes desde la primera escena. Dicha química propició que volviesen a formar pareja protagonista en otras dos grandes películas: “Perdición” (Double indenmity 1943, Billy Wilder) y “Siempre hay un mañana” (“There´s always tomorrow” 1956, Douglas Sirk). De todas formas, si me tengo que quedar con uno de ellos yo personalmente me quedaré siempre con Barbara Stanwyck, mi actriz preferida de siempre, la cual en esta ocasión como en tantas otras, llega a traspasar la pantalla provocando en el espectador una ganas tremendas de llevarse para casa al personaje que interpreta.
Recuerdo de una noche
Como dije antes, la película está dirigida por Mitchell Leisen, director claramente a redescubrir, cuyo status dentro del universo clásico Hollywoodense siempre ha estado unos cuantos peldaños por debajo de lo que realmente merecen sus obras cinematográficas. Esta situación se ha debido sin duda a los ataques sufridos por parte de algunos de los guionistas que firmaron sus películas a finales de la década de los 30 y principios de los 40. Así, nombres como Billy Wilder, Charles Brackett o Preston Sturges juzgaron despectivamente en su momento lo que Leisen había hecho con sus guiones (mágnificos por otra parte).
Sin embargo, poco a poco, la obra de Leisen ha ido recibiendo el reconocimiento que se merecen unas películas en las que el romanticismo está siempre presente, siendo plasmado en sus películas de una forma sencilla, sensible, desplegando ante el espectador toda clase de recursos cinematográficos que le llevaron a crear un estilo propio repleto de sentimientos y emociones.
Recuerdo de una nocheAdemás este gran creador de emociones, fue también uno de los pilares de la Screwball comedy que tan popular fue en los Estados Unidos entre 1934 y 1944 creando algunas joyas no del todo reconocidas del género. Hablando de géneros, otro de las características de Leisen era el mezclar dos o tres dentro de la misma película, algo habitual hoy día, pero que en aquella época era algo que muy pocos se atrevían a hacer dentro de la maquinaria de Hollywood.

Otras grandes películas de este director son: “La muerte de vacaciones” (“Death takes a holiday”, 1934), “Medianoche” (“Midnight”, 1939), “Adelante mi amor” (“Arise my love”, 1940), “Si no amaneciera” (“Hold back the dawn”, 1941), “La vida íntima de Julia Norris” (“To each his own”, 1946) o “Mentira latente” (“No man of her own”, 1950).

Si la labor de actores y director es encomiable, no podemos decir menos del autor del guión. El responsable de esta labor fue el gran guionista y posteriormente genial director Preston Sturges, el cual crea un guión memorable, en el que los diálogos se incrustan perfectamente en la historia, y siendo los responsables de gran parte de la empatía que el espectador siente hacia los dos protagonistas. No es de extrañar que poco después de escribir este guión, se decidiera a dar el salto a la dirección, creando algunas obras maestras del cine clásico norteamericano. Pero de ese tema hablaremos próximamente en otra entrada del blog.

En fin, poco más puedo decir de esta película, sin destriparos el argumento (por ello no os pongo el trailer de la peli, ya que aparte de ser bastante malo, nos cuenta demasiadas cosas), por lo que lo único que me queda por hacer es recomendaros que intentéis verla. Yo la descubrí un poco por casualidad hace unos seis años y desde entonces la he visto cuatro veces ,disfrutando cada visionado como si fuera el primero.

Se puede conseguir en formato Dvd, por lo que no hay excusas para no disfrutar de esta maravillosa película que siempre te deja un gran sabor de boca cuando acabas de verla.

Gabriel Menéndez Piñera

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